Coctel del día: Ironias de la vida, neuras de la ironia, hielo, lima, vozka... agitar fuerte y servir al gusto añadiendo un poco d pimienta... y pa luego una voll.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Lunes, 17 de octubre de 2005
Tumbada en mi habitación puedo ver como el sol va tomando posición en el cielo matutino. Una pequeña bruma lo rodea, pero él con su calor, logra ganar la batalla y la disipa sin contemplaciones. Poco a poco, sus rayos llegan hasta mi ventana y, cual ladrón silencioso, logran colarse por ella y llegar hasta a mi cama para calentar mi cuerpo entumecido por el frío de la noche.
Rehecha gracias a los rayos de sol, me levanto de la cama y camino hasta la cocina para preparar mi desayuno. Mientras lo hago, decido tomarlo fuera, sentada en las escaleras, para disfrutar de la magia de este soleado día. Desde aquí puedo ver el bosque, vestido con los colores del otoño y tapizado con una alfombra de hojas amarillas. Oigo como los pájaros saludan al sol y a la mañana con su dulce trino, acompañados de la mágica música del viento al rozar las hojas de los árboles. Puedo ver como el agua danzarina del río va recolectando rayos de sol antes de penetrar en la semipenumbra del bosque, para seguir su rápido camino hacia el mar.
El mar… desde aquí veo sus aguas azules bañando el horizonte. Calmado, parece esperar la llegada del río para fundirse con sus aguas en un eterno abrazo, igual que un padre espera abrazar a su hijo todos los días, y volver a renacer nuevamente. Puedo distinguir los pequeños puntos blancos en los que se convierten los barcos en la distancia recogiendo los frutos del mar. Aun desde aquí, su inmensidad me hace sentir tan pequeña… Me imagino tumbada en la orilla, sintiendo el sonido relajante del mar y viendo las olas llegar para volver a desaparecer otra vez mar a dentro, en la eternidad. En un ataque de imaginaria realidad, noto como el agua moja mis pies descalzos, iniciando una suave, lenta y dulce caricia, ascendiendo por mi cuerpo que tiembla al notar su frío y placentero tacto. Y entonces…
…Y entonces despierto en la fría y húmeda oscuridad de mi habitación. Amanece, pero no puedo ver el sol ni sentir su calor porque lo tapa un bosque de edificios. Árboles grises que me devuelven a la realidad. La realidad de la gran ciudad en la que vivo. Hermosa ciudad llena de gentes diferentes que caminan por sus calles sonriendo, evocando ese lugar maravilloso que todos sueñan cada noche, en la fría y húmeda oscuridad.
Por: Ironika | Sueños | Comentarios (1) | Referencias (0)
Supongo que ese sueño común, o algo parecido es lo que nos hace soportar nuestras vidas, enamorarnos... etc.
un beso
Don Pablos | 18-10-2005 19:43:02