Coctel del día: Ironias de la vida, neuras de la ironia, hielo, lima, vozka... agitar fuerte y servir al gusto añadiendo un poco d pimienta... y pa luego una voll.
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Lunes, 24 de octubre de 2005
Domingo noche. Un horrible dolor amenaza con hacer explotar mi cabeza. Mi pobre (media) neurona se vé lanzada contra las paredes de mi testa en la lucha por aferrarse a algo (lucha por otra parte inútil) y no caer en el vacío si la explosión llega a producirse. Decido tomarme mi cortado caliente, doparme con un Gelocatil (he aquí la publicidad gratuita) e irme a dormir a mi cama (otra vez fría... ais!!! que pena... con lo bien que... mejor no lo pienso... la cabeza...) esperando que el dolor remita y la semana empiece con buen pie.
Lunes mañana. El dolor ha remitido algo, queda una pequeña reminiscencia, pero afortunadamente es soportable. Nos levantamos demasiado pronto y con el pie izquierdo (mal empezamos...). La patufa llorando y yo recibiendo telegramas de mi (media) neurona que está lastimada y cansada por los golpes de la noche pasada. Salgo de casa con la esperanza que, a medida que pase la mañana, esto mejore (hay que ser optimista... omm...).
Después de un viaje algo ajetreado (lloros... telegramas... más lloros...) consigo llegar al trabajo. Cortadito calentito y otra dosis de Gelocatil (más publicidad gratuita... a ver si logro que desaparezca el pum, pum, pum...). Tengo la esperanza que será un día tranquilo.
Media mañana. Llamadas, llamadas y más llamadas. Para mi desgracia, hoy Muddler y Scully se han tomado el día libre, así que no me queda más remedio que solucionar yo misma los Expedientes X (¿tienen que llegar todos al mismo tiempo?... mi mesa empieza a desaparecer entre tantos papeles... ¿dónde estoy?...). La puerta. Llamadas. El fax. Llamadas. Presupuestos. Más llamadas. Y mi dolor de cabeza no remite. Cortadito y más Gelocatil (por consiguiente más publicidad gratuita). Recibo otro telegrama de mi (media) neurona. Tengo la esperanza que la tarde será mejor (optimismo... ommmm).
Hora de comer. Por fin un rato de paz y tranquilidad. Teléfono (no estoy... no lo cojo... aaah... que bien...). Mi (media) neurona se relaja, parece que al fin puede descansar.
Tarde. Después de dos horas de descanso empiezo con ánimo, esta tarde será tranquila. Llamadas. La puerta. Llamadas. El fax. Más llamadas. Una hora colgada del teléfono hablando con una pared (si yo digo A... ¿porque pone B?). Ya queda menos. Llamada de última hora. Otra pared. Las siete y no puedo colgar. Voy a llegar tarde. Cuando salga del trabajo será mejor (optimismo... ommmmmm).
Demencial viaje hasta casa. La patufa no para de hablar y yo solo tengo ganas de que mi (media) neurona descanses, pobreta. La verdad es que todo me molesta. Tengo los sentimientos a flor de piel. Me dan ganas de llorar, reír, gritar (todo al mismo tiempo… ya estoy que no me aguanto… necesito... ais!!!). Lo mejor es que mi dolor de cabeza ya se ha ido (optimismo positivo… ommmmmmmm)
Por fin en casa. Ducha. Prepara cena, pon la lavadora, recoge lo que está por medio (menos mal que no es gran cosa). La patufa a la cama. Releo los telegramas de mi neurona y descifro los mensajes de mi cuerpo (llevo todo el día intentándolo… pero claro con tanto que hacer…). Les tengo que dar la razón. Necesito un beso y un abrazo (mi cuerpo se revuelve… ¿uno?... ¿solo?... vale, vale… unos cuantos…).
Mi (media) neurona se retira a descansar, pobreta. Yo sigo sin ella. Tengo la esperanza que la semana mejorará (optimismo… OMMMMMMMMMMMMMMMMMMM).
Por: Ironika | General | Comentarios (1) | Referencias (0)