Coctel del día: Ironias de la vida, neuras de la ironia, hielo, lima, vozka... agitar fuerte y servir al gusto añadiendo un poco d pimienta... y pa luego una voll.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Miércoles, 02 de noviembre de 2005
Veo como te acercas al borde del precipicio mientras miras hacia atrás hablándome, diciéndome algo que no llego a entender. Intento avisarte, gritarte que te pares, que no sigas, pero una mano invisible oprime mi garganta impidiéndome emitir sonido alguno. Te veo caer. Mis piernas se mueven lentamente hacia el borde del abismo y al llegar y mirar, te veo allí, asido a una débil rama, moviendo las piernas intentando apoyar los pies en la escarpada pared. Me tumbo y alargo mi mano para que puedas cogerte de ella y tirar hacia arriba de ti. Estás tan cerca que puedo rozar con la punta de mis dedos tus manos, pero no consigo cogerte. Te grito. Levantas tus ojos hacia mí y puedo ver en ellos el brillo de la locura. Esa locura que da el miedo por caer, por no encontrar apoyo al final de la caída. Alargas tu mano hacia la mía y da la sensación que todo está pasando a cámara lenta. La rama cruje y se separa un poco de la pared, estás más lejos. Te hablo, intentando quitarle importancia a la situación, en un intento desesperado de calmarte, para que no te muevas, para que no mires hacia abajo y solo me mires a mí. Nuestros dedos se tocan y se vuelven a separar. Y la rama cada vez se va rompiendo más. Me invade el miedo. Miedo a no volver a ver tus ojos, tu sonrisa; miedo a no volver a oír tu voz; miedo a no volver a sentir tu aliento cuando me cuentas, al oído tu secreto; miedo a perderte para siempre. Y sigo allí, estirada en el borde del abismo, alargando mi mano hacia la tuya intentado salvarte. Quiero abrazarte. Abrazarte para hacer desaparecer tus miedos; abrazarte para que sepas que estoy ahí para ayudarte, para darte cariño, para animarte. Y la rama se rompe un poco más. Y yo saco mi cuerpo un poco más hacia el abismo e intentar coger tu mano. Cierro los ojos. No quiero ver el abismo, que me atrae hacia él, hacia su oscuridad. Oigo tu voz, llamándome. Abro los ojos y te veo de pie, a mi lado. Nos miramos a los ojos y, sin decirnos una palabra más, nos fundimos en un beso.
Por: Ironika | Paranoias | Comentarios (1) | Referencias (0)
Creo que al final has conseguido salvarle-salvarte, y celebrais el reencuentro. A veces por salvar a alguien cae uno mismo, pero en el fondo si no lo intentaramos también estaríamos muriendo un poco en la seguridad de nuestro propio miedo.
Me ha encantado la forma en que lo has plasmado he podido ver la situación a un céntimetro del suelo pero percibiendo ese abismo, los miedos, la sinrazón, el corazón, la ayuda, la salvación.
Un fuerte abrazo
Brisa | 03-11-2005 02:49:08